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Martes, 21 noviembre 2017
IRIZAR
Luego de Diez años, el Irizar volvió a la Antártida
A casi una década del incendio que casi lo destruye, el gigante navega otra vez en el sector antártico
Luego de Diez años, el Irizar volvió a la Antártida
Luego de diez años de ausencia, el rompehielos “Almirante Irízar” navega desde el martes en aguas del sector antártico argentino para cumplir con las pruebas de hielo que certifiquen la posibilidad de su regreso al servicio activo en la próxima Campaña Antártica de Verano.

Así, el Irízar volvió a navegar en aguas antárticas tras más de diez años del incendio que casi causa su destrucción total en abril de 2007, cuando regresaba de abastecer las bases argentinas con casi trescientos tripulantes a bordo.

El rompehielos se encuentra navegando por bordes y packs de hielo a fin de probar su comportamiento y capacidades; una vez finalizada esta etapa estará en condiciones de obtener la certificación final para reincorporarse a la Armada Argentina. El rompehielos se encuentra al mando del capitán de fragata Maximiliano Mangiaterra y cuenta con una dotación de 111 personas entre hombres y mujeres.

Tras el proceso de reconstrucción y modernización, el “Almirante Irízar” se convirtió en un rompehielos único en el hemisferio Sur; incorporó tecnología de última generación, duplicó su capacidad de transporte de gas oil antártico (GOA) e incrementó en un 600 por ciento la cantidad de espacio dedicado específicamente a la investigación científica. El rompehielos había zarpado el 25 de septiembre del CINAR, situado en la Costanera Sur, para realizar las últimas pruebas de verificación de sistemas y equipos en el mar y luego navegó rumbo a Ushuaia para dirigirse a la Antártida. Además de ser un factor importante en la logística de las campañas antárticas, el rompehielos desarrollará actividades científicas, ya que tras su modernización cuenta con 13 gabinetes científicos en los que se pueden realizar tareas de glaceología, meteorología, química, microbiología, biología marina y oceanografía, lo que implica integrar a la tripulación unas 50 plazas extras destinadas a profesionales afines a la investigación. El “Irízar” cuenta ahora con una capacidad de alojamiento para 313 tripulantes, de los cuales 111 son para la dotación del buque y el resto para personal del Grupo Aeronaval Embarcado, del Estado Mayor del Comando Naval Antártico, personal en tránsito y científicos. Cuando ocurrió el incendio, el Ministerio de Defensa, la Armada y la Dirección Nacional del Antártico analizaron las alternativas de comprar un nuevo rompehielos, construir uno o reconstruir el “Irizar”, eligiendo esta última opción que además contemplaba una profunda modernización del buque para ampliar sus capacidades y darle mayor espacio a los laboratorios y la investigación científica. De esta manera, los trabajos de reparación y modernización del “Irízar” permitieron ampliar de unos 70 metros cuadrados a más de 400 la superficie destinada a laboratorios.
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